¿Quien es Elena Garro?




Elena Garro (Puebla, 1916-1998), una de las historias personales de la literatura mexicana, en la que se mezclan la política, el drama emocional, y un cierto poder de autodestrucción. Elena Garro es el equivalente de Juan Rulfo en la novela, pero sin su reconocimiento y sin su presencia. Olvidada, renegada, por una parte de la oficialidad mexicana; su vida y sus libros despiertan una serie de sentimientos contradictorios, entre el odio y la pasión, la veneración o el olvido.

Fuera de México se la conoce poco, pero incluso en su país, su figura suele reducirse a dos hechos que marcaron su vida: su matrimonio con Octavio Paz y su enfrentamiento con el medio cultural mexicano. En nuestro medio, aumenta su notoriedad por la relación sentimental que mantuvo con Adolfo Bioy Casares a lo largo de veinte años, mientras ambos estaban casados (al menos durante buena parte del tiempo que duró la correspondencia amorosa).

La vida y la obra de Elena Garro encarnan la leyenda más asombrosa y problemática del tiempo literario mexicano. Casada en 1937 con Octavio Paz -  Premio Nobel de literatura en el año 1990- con quien vivió un turbulento matrimonio que terminó legalmente en 1959; “La Garro” desarrolló una relación paradójica con las luces y las sombras del poeta. Paz simboliza para Elena, la amenazante esencia del mundo. Por un lado, sus cuentos y novelas dependen de una fantástica persecución encabezada por su ex marido; por el otro, sin el apoyo material de Paz, que se extendió hasta el final de sus días, la difícil vida de Garro y de su hija Helena Paz habría sido, si cabe, aún más desdichada. En una entrevista concedida en los últimos años de su vida, Garro ratificó la vigencia de su vastísima querella existencial: “Yo vivo contra él, estudié contra él, hablé contra él, tuve amantes contra él, escribí contra él y defendí a los indios contra él. Escribí de política contra él, en fin, todo, todo, todo lo que soy es contra él. […] en la vida no tienes más que un enemigo y con eso basta. Y mi enemigo es Paz.”

La vida de Elena Garro, tuvo otra faceta con la que se la recuerda: la de una mujer odiada y criticada. La masacre de Tlatelolco en 1968, presentó un momento duro, cuando se le adjudicó el criticar a los intelectuales que pudieron haber incentivado a los jóvenes a encontrar la muerte en ese fatídico día. Esto perjudicó su imagen pública profundamente. Le fue difícil convivir con la sociedad mexicana de ese momento. Entonces, decidió exiliarse dirigiéndose primero a Estados Unidos y luego a Francia donde permanece allí por 20 años.

No obstante, “La Tolstoi de México", como la llamó Borges, sí produjo una obra importante, a tono con su tiempo, con la situación social y política que ella veía de cerca y que despertó sus ganas de ser un personaje de novela, activo, importante en la historia de su país. Es considerada por muchos especialistas como la escritora más trascendente desde Sor Juana de la Cruz.  Incluso se ha dicho que, antes que García Márquez, fue la precursora del realismo mágico en Latinoamérica. Para Elena Garro, el realismo mágico «era una etiqueta mercantilista que le molestaba porque decía que el realismo mágico era la esencia de la cosmovisión indígena, por lo tanto nada nuevo bajo el sol», explicaba su biógrafa Patricia Rosas Lopátegui. Sin embargo numerosos autores señalan su novela Los recuerdos del porvenir (1963) escrita cuatro años antes que Cien años de soledad como el inicio de este movimiento literario.

Su regreso a Cuernavaca, fue teñido por la soledad, el deterioro físico, y un resignado olvido. Murió a los 78 años, acompañada sólo por su hija, a causa del daño provocado por décadas de tabaquismo. Así fue el final de una existencia signada por el autoexilio, la persecución política, la paranoia, el brillo intelectual y la pasión por la escritura.

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